martes, 21 de julio de 2015

Dia mundial del Alzheimer. Día mundial de la Ternura

Vicenta tiene ochenta y tres años.
Tiene Alzheimer.
Pero Vicenta de lo que más tiene es Ternura, Ternura de la buena.


Cuando sonrie, lo hace de corazón, no sabe a quien le sonrie... 
cuando voy a verla, se alegra de verme y me regala la mejor de sus sonrisas, pero no sabe quien soy...

Que nadie desvíe tu mirada de Ternura



Que nadie desvíe tu mirada de Ternura


Que nadie desvíe tu mirada. Sé dueño de ti mismo/a.
Mira la vida desde tus propios ojos, no desde los ojos ni el querer de los demás.
Hay momentos en la vida en los que podemos sentirnos más vulnerables y con más posibilidades de ser manipulados por algunas personas. Esos momentos pasan, quedan atrás, y... delante de nosotros tenemos un extenso espacio que contemplar, admirar y valorar desde nosotros mismos/as.
Hay otros momentos en que algunas personas nos ayudan a centrar nuestra mirada en lo verdaderamente importante, en aquello que merece la pena y... es para nosotros limpieza de lagrimales que nos ayuda a centrar nuestra mirada con objetividad y ternura.
La mirada difusa o desviada no lleva a buen puerto nunca.
La mirada sencilla, fiel a si misma, y sobre todo, real con aquello que vemos... es la mejor forma de caminar por la vida desde la coherencia.
Da gracias por tu mirada, por ser capaz de ver por ti mismo sin dejar que nada ni nadie desvíe tu punto de atención.

ANTÍDOTO A LA MISOGINIA Y A LA VIOLENCIA DE GÉNERO


Antídoto a la misoginia y la violencia de género

Publicado: 22 julio, 2015 en DENUNCIA / ANUNCIO
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Grace CathedralANTÍDOTO A LA MISOGINIA Y A LA VIOLENCIA DE GÉNERO
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.comMADRID.
ECLESALIA, 22/07/15.- En la celebración de María Magdalena algo por dentro se alegra, ella me inspira. Me recuerda el “feeling” del tiempo de Adviento y sobre todo de Pentecostés. Y es que podríamos decir que ella fue una mujer de ambos tiempos, una mujer que nos ofrece una gran esperanza en todo tiempo y a la vez un modo de vivir la presencia del Espíritu de Jesús Resucitado con toda la fuerza y creatividad de su ser mujer y discípula hasta el mismísimo final.
¿Cómo se puede tener medio silenciada a la primera testigo de la Resurrección? Me atrevo abiertamente a afirmar que nuestra querida iglesia sería distinta si ella y sus discípulas y discípulos hubieran sido más respetados e integrados en los orígenes del movimiento de Jesús. Y como consecuencia también a lo largo de los tiempos. Y no menos ahora, con esa carencia de Eucaristías en tantos lugares, y de atención pastoral profunda. Mejor, carencia a que ellas puedan colaborar llevando el pan de la ¨vida y la presencia de Jesús” a tantos rincones del mundo. Y otros donde todavía tenemos esa oportunidad empezamos a estar muy cansados de misas express que celebra un pobre cura agobiado cuya dedicación casi exclusiva es ir de un sitio a otro, corriendo.
Por algo Jesús valoró tanto a María Magdalena. Por algo Jesús la amó tanto. Por algo la eligió y empoderó a seguir su obra. Este es un tema harto discutido. Simplemente constato que discutido pero no resuelto.
Constato una necesidad imperiosa de diálogo con los varones especialmente los ordenados para que mucho antes de que todo acabe de caerse y de que luego por falta de unos lleguen a poner a otras, mucho antes, es decir ya, aprendamos a colaborar y a compartir de tú a tú.
Constato mucho miedo a que la mujer forme parte integral de la pastoral y de la formación. Constato prejuicios y bastante ironía contra toda mujer teóloga o simplemente segura de sí misma en su colaboración; es rápida la acusación de feminista con un sabor degradante, como si una mujer que lucha por ser fiel a ofrecer lo recibido del Espíritu, tuviera que callarlo, algo así como esconderlo debajo del burka porque algunos, no pocos, se ponen nerviosos.
Constato, a la vez, un desconocimiento casi total de la mujer, de nuestro modo de ser, de nuestras capacidades y ello ocasiona miedo, a veces visceral, que puede rayar en misoginia.
Lo desconocido da miedo. Las mujeres cultas y de carácter no encuentran sitio en la “posada”. Sólo las dóciles, esas sí, para que hagan los servicios de las mesas. Ya me entendéis. O las que les dan la razón sin pensar, sólo porque viene de ellos. ¡Cómo duelen las calumnias cuando no te doblegas como un felpudo a los dictados de los que se creen ser poseedores del bien y del mal!
¿Podemos llamar violencia de género cuando se violentan las situaciones para que siempre sea el varón el que tenga la última palabra?
¿Podemos llamar violencia de género al actuar como si todo fuera propiedad del varón ordenado, privando a la comunidad de otros talentos y dones del Espíritu sólo porque están encarnados en cuerpo de mujer?
¿Podemos llamar violencia de género o misoginia al hecho continuado de mantener silenciada la actuación, vida, experiencias de discípulas a lo largo de los siglos, experiencias y predicaciones que ayudarían a la mitad de la humanidad, pero que por ser mujeres, en el siglo XXI siguen manteniéndose fuera, lejos y bajo sospecha?
Hablo por experiencia propia y ajena. Podría contar muchas situaciones que en cualquier otro ámbito no tendrían cabida, pero en ese espacio, es lo normal.
Como decía más arriba lo desconocido da miedo, y es ahí donde en estos días de María Magdalena en que muchas de nosotras lo celebraremos, le pido a ella que nos dé luz para que demos con el antídoto a tanta injusticia.
Otras iglesias ya lo encontraron. En la catedral Episcopaliana de San Francisco de California hay una capilla dedicada a María Magdalena, con un Icono precioso, siempre rodeado de velas encendidas y de hombres y mujeres rezando.
Tal vez nuestros hermanos han encontrado en ella inspiración y vida. En lugar de silenciarla o ignorarla, la veneran, la estudian, ofrecen su figura a la asamblea como modelo de mujer discípula, de seguidora fiel.
¿Cuál fue el motor, la fuerza interior que convirtió a María Magdalena en una apóstol y discípula fiel? ¿Por qué fue la primera testigo de la Resurrección? ¿Cuál era su secreto?
Ella tuvo una experiencia de amor. Para ella Jesús fue alguien concreto, de carne y hueso, que le cambió la vida. Que le dio sentido. Que le dio ternura sin la que no aguantamos, y un estilo de vida basado en esa experiencia de amor personal, vivo, tierno y fuerte a la vez.
Ella nos regala el antídoto a la mayoría de los males de nuestras comunidades y también de tantas personas que tienen miedo, especialmente a la mujer.
Me gusta de ella que no se amedrenta. Que no se calla. Que respeta a los hermanos pero no deja de ser fiel al mandato de Jesús. Ella anuncia la Resurrección. Si ella no lo hubiera hecho…nunca sabremos lo que hubiera ocurrido.
Os invito hermanas a “salir del armario” de sacristías rancias. Antes de iros de nuestras comunidades por no encontrar acogida y valoración, ora con María Magdalena. Déjala que te cuente su historia. Tal vez, inspirada por tanta ternura y tenacidad, descubras por dónde. Y te aseguro, que si somos fieles al Espíritu, allí nos encontraremos muchas y muchos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
¡Feliz día de Santa María Magdalena!

miércoles, 24 de junio de 2015

lunes, 6 de abril de 2015

El tesoro de las mujeres: Poder dar ternura (Papa Francisco)


Dejaos llenar de la ternura del Padre

Ciudad del Vaticano, 29 de marzo de 2015.

        "Al final de esta celebración, saludo con afecto a todos vosotros aquí presentes, en particular a los jóvenes. Queridos jóvenes, os exhorto a proseguir vuestro camino tanto en las diócesis, como en la peregrinación a través de los continentes, que os llevará el próximo año a Cracovia, patria de san Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud. El tema de aquel gran Encuentro: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios", encaja bien con el Año Santo de la Misericordia. Dejaros llenar de la ternura del Padre, ¡para difundirla a vuestro alrededor!
        Y ahora nos dirigimos en oración a María nuestra Madre, para que nos ayude a vivir con fe la Semana Santa. También Ella estaba presente cuando Jesús entró en Jerusalén aclamado por la multitud; pero su corazón, como aquel del Hijo, estaba dispuesto al sacrificio.
        Aprendamos de Ella, Virgen fiel, a seguir al Señor también cuando su camino lleva a la cruz.
        Confío a su intercesión a las víctimas del desastre aéreo del pasado martes, entre las que había también un grupo de estudiantes alemanes".

miércoles, 1 de abril de 2015

miércoles, 18 de marzo de 2015

viernes, 6 de marzo de 2015

Acariciar es una manera de ofrecer nuestro ayuno esta cuaresma...





ACARICIAR ES UNA MANERA DE AYUNAR...  ESCUCHA A PAPA FRANCISCO



miércoles, 25 de febrero de 2015

martes, 27 de enero de 2015

Sobredosis de ternura (Maite López)




Sobredosis de ternura,
 sanando las heridas,
 Iluminándome la vida,
 haciendo más fuertes los lazos,
 dando sentido al dolor,
 llenándome de alegría,
 llenándome de alegría.


Como una madre llena de bondad,
una madre que te cuida,
que te da seguridad
y se entrega sin medida.


Como una amiga generosa y fiel, 
una amiga que no falla, 
y que siempre estará ahí 
caminando contigo.

Como un amante lleno de pasión, 
un esposo de por vida 
que sabe resucitar lo mejor de ti misma.
Como una hija que llena de luz cada palmo de tu alma, 
de ilusión, el corazón, de alegría, la vida.

miércoles, 21 de enero de 2015

A MANOS TIERNAS...

A MANOS TIERNAS...
 "Yo quisiera eternizar la Ternura 
de unas manos delicadas,
abiertas y trabajadoras,
tesoros fecundos de dulces caricias,
que obran el repetido milagro
de ablandar la piedra,
redimir la soledad de una piel reseca
o devolver los rayos de poesía,
escondidos en tantas cosas inanimadas" 
                                                  (Brotes de Ternura. Gregorio Mateu.Ed. Herder) 

A manos tiernas...
Queremos seguir derramando Ternura con nuestras manos. A veces sucias, resecas, pero nunca cerradas, siempre abiertas, dispuestas a derramar, a sembrar, acariciar,abrazar, a dar Ternura.
Estas son nuestras manos. Abiertas en gesto de donación, entrega...
"Yo quisiera eternizar la Ternura 
de unas manos dadivosas y pacientes,
abiertas siempre a la acogida"
                                                                              
 Entreternuras siempre "A manos tiernas..." 

 


jueves, 8 de enero de 2015

Necesito un abrazo



Hace veinte años manejaba un taxi. Lo hacía en el turno nocturno. Mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros subían y me contaban su vida. Encontré personas cuyas vidas me asombraban. Me adulaban, me hacían reír y también me deprimían. Pero ninguna me conmovió tanto como la mujer que recogí una noche.



Respondí una llamada de un pequeño edificio en una tranquila parte de la ciudad, pensé que recogería personas saliendo de una fiesta, alguien que había tenido una pelea con su amante o un trabajador que tenía que llegar temprano a la fábrica. Cuando llegué a las 2:30 a.m., el edificio estaba oscuro excepto por una luz en la ventana del primer piso.

Muchos conductores sólo hacen sonar su "bocina" una o dos veces, esperan un momento y después se van. Aunque la situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. Sentí en mi corazón que este pasajero necesitaría ayuda, caminé hacia la puerta y al golpear una frágil voz respondió.

Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso, después de una larga pausa, la puerta se abrió. Una pequeña mujer de unos ochenta años se paró frente a mí. Ella llevaba puesto un vestido floreado y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años 40'. A su lado una pequeña maleta.

El departamento se veía como si nadie hubiera vivido durante años, los muebles estaban cubiertos con sábanas, no había relojes, ni cuadros en las paredes.


Ella repetía su agradecimiento por mi gentileza.
-"No es nada", le dije. "Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi madre fuera tratada".
-"Oh, estoy segura de que es un buen hijo", dijo ella. Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó: "¿Podría manejar a través del centro?"
-"Este camino no es el más corto", le respondí.
-"No importa", dijo ella "No tengo prisa, estoy camino al asilo".
La miré por el espejo retrovisor, por sus ojos rodaban algunas lágrimas...
"No tengo familia", dijo "y el doctor dice que no me queda mucho tiempo"
Sin pensarlo apagué el contador que marcaba el costo del viaje.
-"¿Qué ruta le gustaría seguir?", le pregunté.
Por las siguientes dos horas manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando eran recién casados. 





 Me pidió que nos detuviéramos frente a un negocio de muebles donde una vez hubo un salón de baile, al que ella iba a bailar cuando era adolescente. Algunas veces me pedía que pasara lentamente frente a un edificio en particular, o una esquina y miraba en la oscuridad sin decir nada.
Con el primer rayo de sol apareciendo en el horizonte, ella repentinamente dijo:
-"Estoy cansada, llegó el momento de irnos".

Manejé en silencio hacia la dirección que ella me había dado. Era una pequeña casa, dos asistentes vinieron hacia el taxi tan pronto llegamos. Eran muy amables y cuidaban cada uno de sus movimientos. 



Yo abrí la puerta y suavemente la sentaron en una silla de ruedas.
-¿Cuánto le debo? preguntó, buscando en su bolso.
-Nada, le dije.
-Es tu trabajo, debes cobrarme.
-Habrá otros pasajeros, le respondí.
Casi sin pensarlo, sentí un gran deseo de abrazarla. Ella me sostuvo con fuerza y dijo: Necesito un abrazo.


Apreté su mano y me despedí sintiendo que nunca más la vería. La puerta se cerró y fue como el sonido de una vida concluida. No recogí a ningún pasajero, manejé sin rumbo por el resto del día. No podía hablar, ¿Qué habría pasado si a la mujer la hubiese recogido un conductor malhumorado o alguien que estuviera impaciente por terminar su turno?, ¿Qué habría pasado si me hubiera rehusado a tomar la llamada o hubiera tocado la bocina una vez y me hubiera ido?

Los grandes momentos son los que nos atrapan desprevenidos, aquellos que para otros son sólo pequeños.

La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tu hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir...

"Conserva el recuerdo del perfume de la rosa... y fácilmente olvidarás que está marchita"

Tomado de:


Confeccionado por Franja