lunes, 27 de octubre de 2014
viernes, 17 de octubre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
Tras mucho tiempo de silencio...
"Uno de ellos, el discípulo al que Jesús tanto amaba, estaba reclinado sobre el pecho de Jesús"
Jn 13, 23
La CONFIANZA es un reclinarse en el amigo como un hijo se duerme en los brazos de una mamá al saber que su corazón late velando por él. Jesús aún sabiéndose traicionado por uno de ellos, continúa confiando tanto en quien está a su lado en el dolor, en quien le negará, e incluso, confía en que el acto de quien le traicionará traerá una nueva vida, porque no hay más camino que la confianza para regalar al mundo una vida nueva en medio de sus dolores.
La CONFIANZA es escuchar el latir más humano de Dios, saber que latirá eternamente de amor por nosotros y educar nuestro propio corazón para que lata eternamente como el suyo por aquellos que también te negarán y te traicionarán. Cuando en el camino sientas que la confianza en tu corazón se ha perdido, recuéstate en el pobre, en el sencillo, en el alegre y en el pecador para saber que en ellos Dios ha continuado confiando eternamente en ti.
...quería compartir algo más "personal" pero creo que esto es mejor...al menos por hoy...
...me enterneció...
viernes, 12 de septiembre de 2014
jueves, 4 de septiembre de 2014
"Comunicación en la Iglesia: transparentar la ternura de Dios"
Extraigo algunos textos del seminario que tuvo lugar en Cochabamba, Bolivia, el pasado 1 de Septiembre por iniciativa conjunta del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y el
Consejo Episcopal Latinoamericano.
Explicó mons. Celli que las tecnologías comunicativas
del tiempo presente no son simples instrumentos, sino un horizonte de
vida: “Cuando el papa Benedicto aceptó estar en redes sociales lo hizo
porque quería estar donde los hombres y mujeres de hoy están”.
Iglesia capaz de inflamar el corazón
Agregó Mons. Celli que probablemente nos ha faltado audacia para asumir la vanguardia que el Magisterio de la Iglesia nos ha pedido en nuestro rol comunicativo: “Nuestro dilema no es si estamos o no al día; nuestro dilema es si estamos preparados para lo que viene, dada la velocidad impresionante de los cambios tecnológicos y culturales. ¿Cómo nos preparamos para que la Iglesia sea capaz de comunicar, es decir, de dialogar con este mundo?”
Citando el mensaje del papa Francisco para la última Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, el representante vaticano hizo énfasis en la necesidad de pensar la comunicación como proximidad en relación con el otro. “No basta con pasar por las calles digitales, con estar conectados. La conexión debe ir acompañada por un verdadero encuentro. Necesitamos ternura. ¿La gente percibe que nuestra gente tiene ternura hacia el hombre y la mujer de hoy? ¿El obispo es percibido solo como administrador de diócesis, o más bien como obispo pastor, cercano, como un obispo que tiene ternura, que es expresión de la ternura de Dios?
¿Somos una Iglesia capaz de inflamar el corazón? La presencia de la Iglesia en este mundo debería ser la transparencia de la ternura de Dios”.
Concluyó Mons. Celli que la Iglesia es madre y maestra. Y quizá hemos subrayado mucho la dimensión del magisterio y hemos olvidado la de maternidad.
Iglesia capaz de inflamar el corazón
Agregó Mons. Celli que probablemente nos ha faltado audacia para asumir la vanguardia que el Magisterio de la Iglesia nos ha pedido en nuestro rol comunicativo: “Nuestro dilema no es si estamos o no al día; nuestro dilema es si estamos preparados para lo que viene, dada la velocidad impresionante de los cambios tecnológicos y culturales. ¿Cómo nos preparamos para que la Iglesia sea capaz de comunicar, es decir, de dialogar con este mundo?”
Citando el mensaje del papa Francisco para la última Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, el representante vaticano hizo énfasis en la necesidad de pensar la comunicación como proximidad en relación con el otro. “No basta con pasar por las calles digitales, con estar conectados. La conexión debe ir acompañada por un verdadero encuentro. Necesitamos ternura. ¿La gente percibe que nuestra gente tiene ternura hacia el hombre y la mujer de hoy? ¿El obispo es percibido solo como administrador de diócesis, o más bien como obispo pastor, cercano, como un obispo que tiene ternura, que es expresión de la ternura de Dios?
¿Somos una Iglesia capaz de inflamar el corazón? La presencia de la Iglesia en este mundo debería ser la transparencia de la ternura de Dios”.
Concluyó Mons. Celli que la Iglesia es madre y maestra. Y quizá hemos subrayado mucho la dimensión del magisterio y hemos olvidado la de maternidad.
(texto intrego en el siguiente enlace)
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Santa María de la ternura
Espacio para compartir experiencias sobre el don de la ternura como generadora de amor evangelizador para nuestro mundo.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Cuando el Amor y la Ternura acrisolan un amor a "primera vista"
Roberto y yo hemos sido grandes amigos por décadas, desde la
adolescencia compartimos siempre las más importantes experiencias de
nuestras vidas, estrechando nuestro vinculo en cada evento que implicara
aquello que fuera marcando cada tiempo, con el signo imborrable del
asombro y la belleza de la vida.
Por eso, cuando conoció a quien sería la compañera de su vida, inmediatamente me escribió una pequeña carta informándomelo, y describiendo emocionado la forma en que cupido acababa de intervenir contundentemente en su vida.
Decía más o menos lo siguiente:
Mi siempre apreciado Manuel:
Me encontraba apenas hace unos días en una trattoria romana ante suculento plato de espagueti, cuando me invadió una extraña y agradabilísima sensación que me hizo levantar la vista, para encontrarme con la mirada de unos intensos ojos claros en una hermosísima persona sentada en la mesita vecina.
Entre el calor, y la timidez que bien sabes que me caracteriza, le correspondí lo mejor que pude. Su mirada parecía concentrar toda la profunda belleza que un rostro pueda expresar, y que sólo deja lugar a la íntima comunión que nace espontanea entre dos seres ante el descubrimiento del amor a primera vista.
De pronto, el sentimiento que fluía entre ambos fue confirmado por ella con la más maravillosa de las sonrisas. Yo, a mi vez, un poco sonrojado, encontré el valor para acercarme y presentarme.
Desde ese momento no quise perderla y, tal vez te sorprendas ¡ya es mi novia! Espero pronto la conozcas, su nombre es Susana.
Asistí feliz a su boda con Susana y a otros tantos eventos importantes en su vida familiar. Hoy, algunos años después me encuentro con él en la habitación de un hospital, cuida de su esposa recién operada de un carcinoma en la mandíbula derecha.
Roberto observa la curación por parte de dos enfermeras. Una lágrima resbala en silencio desde el borde del lacrimal hasta la brutal herida en el rostro de la enferma que denota un momento de angustia.
Él capta aquella mirada asustada, suplicante, toma un apósito y hace un guiño a las enfermeras que suspenden momentáneamente su labor, se aplica suavemente con una sonrisa encantadora a hacerle ver que es él quien la cura, mientras va susurrando dulces palabras de consuelo. Luego, deja a las enfermeras proseguir mientras le acaricia la frente.
Al final de la curación, con la frente perlada de sudor por una natural resistencia hacia las consecuencias humanamente desagradables de la intervención quirúrgica, acerca su rostro y besa el apósito sobre la herida aun supurante, para luego acurrucar su cara junto a la suya.
Ella cierra los ojos apretándolos intensamente, sorbiendo la sensación de ambos rostros juntos. Tras unos momentos, los abre para esbozar con esfuerzo en su rostro tumefacto, adolorido y desfigurado, una sonrisa de profundo y amoroso agradecimiento.
Aquel rostro distante de la belleza física de aquel primer encuentro descrito en la carta de Roberto aún expresa la íntima comunión que sigue naciendo espontánea, con la confianza de recibir del amado una sonrisa y ternura verdaderas.
Se aman con una libertad que los eleva muy por encima de las experiencias sensibles y los motivos de razón que integraron su unión en sus inicios. Razones todas de bondad pero que jamás limitarían su yo libérrimo que preside con toda su voluntad, su mutua entrega en cuerpo y alma.
Soy testigo de la lección de vida y amor de un matrimonio acrisolado; de un ejemplo de amor grande en la vida ordinaria, en donde la voluntad enamorada comunica su presencia con rostros y manos entrañablemente afectuosos, con la amabilísima sonrisa y la caricia tierna. Manifestaciones que tocan la verdad, bondad y belleza en lo sublime del amor conyugal.
(Artículo publicado por la revista Ser Persona)
Por eso, cuando conoció a quien sería la compañera de su vida, inmediatamente me escribió una pequeña carta informándomelo, y describiendo emocionado la forma en que cupido acababa de intervenir contundentemente en su vida.
Decía más o menos lo siguiente:
Mi siempre apreciado Manuel:
Me encontraba apenas hace unos días en una trattoria romana ante suculento plato de espagueti, cuando me invadió una extraña y agradabilísima sensación que me hizo levantar la vista, para encontrarme con la mirada de unos intensos ojos claros en una hermosísima persona sentada en la mesita vecina.
Entre el calor, y la timidez que bien sabes que me caracteriza, le correspondí lo mejor que pude. Su mirada parecía concentrar toda la profunda belleza que un rostro pueda expresar, y que sólo deja lugar a la íntima comunión que nace espontanea entre dos seres ante el descubrimiento del amor a primera vista.
De pronto, el sentimiento que fluía entre ambos fue confirmado por ella con la más maravillosa de las sonrisas. Yo, a mi vez, un poco sonrojado, encontré el valor para acercarme y presentarme.
Desde ese momento no quise perderla y, tal vez te sorprendas ¡ya es mi novia! Espero pronto la conozcas, su nombre es Susana.
Asistí feliz a su boda con Susana y a otros tantos eventos importantes en su vida familiar. Hoy, algunos años después me encuentro con él en la habitación de un hospital, cuida de su esposa recién operada de un carcinoma en la mandíbula derecha.
Roberto observa la curación por parte de dos enfermeras. Una lágrima resbala en silencio desde el borde del lacrimal hasta la brutal herida en el rostro de la enferma que denota un momento de angustia.
Él capta aquella mirada asustada, suplicante, toma un apósito y hace un guiño a las enfermeras que suspenden momentáneamente su labor, se aplica suavemente con una sonrisa encantadora a hacerle ver que es él quien la cura, mientras va susurrando dulces palabras de consuelo. Luego, deja a las enfermeras proseguir mientras le acaricia la frente.
Al final de la curación, con la frente perlada de sudor por una natural resistencia hacia las consecuencias humanamente desagradables de la intervención quirúrgica, acerca su rostro y besa el apósito sobre la herida aun supurante, para luego acurrucar su cara junto a la suya.
Ella cierra los ojos apretándolos intensamente, sorbiendo la sensación de ambos rostros juntos. Tras unos momentos, los abre para esbozar con esfuerzo en su rostro tumefacto, adolorido y desfigurado, una sonrisa de profundo y amoroso agradecimiento.
Aquel rostro distante de la belleza física de aquel primer encuentro descrito en la carta de Roberto aún expresa la íntima comunión que sigue naciendo espontánea, con la confianza de recibir del amado una sonrisa y ternura verdaderas.
Se aman con una libertad que los eleva muy por encima de las experiencias sensibles y los motivos de razón que integraron su unión en sus inicios. Razones todas de bondad pero que jamás limitarían su yo libérrimo que preside con toda su voluntad, su mutua entrega en cuerpo y alma.
Soy testigo de la lección de vida y amor de un matrimonio acrisolado; de un ejemplo de amor grande en la vida ordinaria, en donde la voluntad enamorada comunica su presencia con rostros y manos entrañablemente afectuosos, con la amabilísima sonrisa y la caricia tierna. Manifestaciones que tocan la verdad, bondad y belleza en lo sublime del amor conyugal.
(Artículo publicado por la revista Ser Persona)
La ternura de la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja
Pues brilláis en Valvanera
como sol de esta región
miradnos Madre amorosa
con tierna predilección
miradnos Madre amorosa
con tierna predilección
Virgencita adorada de Valvanera
serranilla graciosa, bien de esta tierra.
como sol de esta región
miradnos Madre amorosa
con tierna predilección
miradnos Madre amorosa
con tierna predilección
Virgencita adorada de Valvanera
serranilla graciosa, bien de esta tierra.
viernes, 22 de agosto de 2014
Acariciar
Acariciar. A veces se trata de eso. En nuestro mundo, en nuestra vida, en nuestro día a día.
Algo tan sencillo como eso.
Sonreír a quien está triste (pero no sonrisas fáciles o vacías, sino que establezcan un vínculo).
Apretar una mano (y con ello transmitir un mundo). Acariciar un rostro, prometiendo estar ahí.
Ver, y aún más, mirar al otro… oír, y entonces escucharle.
Abrazar a quien se siente tan abandonado, tan abatido…
Estar ahí para los otros, y hacérselo saber.
Me gusta pensar en Jesús como un hombre que también hablaba con sus gestos.
|
Espacio para compartir experiencias sobre el don de la ternura como generadora de amor evangelizador para nuestro mundo.
martes, 12 de agosto de 2014
En este momento de mi vida
Espacio para compartir experiencias sobre el don de la ternura como generadora de amor evangelizador para nuestro mundo.
domingo, 3 de agosto de 2014
Vulnerabilidad y valentía
VULNERABILIDAD
ES IGUAL QUE
VALENTIA
Quizás lo único que tienen en común son las consonantes con las
que empiezan ambas palabras. Sin embargo, yo diría que son sinónimas en su
sentido.
Cuando escuchamos decir de alguien que es vulnerable,
pensamos en una persona débil, desprotegida, indefensa… alguien que puede ser
herido.
En cambio cuando oímos que una persona es valiente, en
seguida nos viene a la mente alguien atrevido, osado, arriesgado, decidido…una
persona esforzada.
Antes de continuar, desgranado estas dos palabras y su
relación intrínseca, nos vamos a trasladar al mundo del cine. Hace poco menos de dos años, proyectaban la película Brave,
que se traduce al castellano por Valiente. Es un film de dibujos animados.
Sin ánimo de destrozar la película, solo me voy a quedar con una de las
enseñanzas que trasmite en su guión. Es
más que una historia, en la que se puede entrever que, la verdadera valentía de
una persona, es la que brota de la necesidad de transformarse, de madurar en
todas sus dimensiones. Y en este punto, ya estamos en condiciones de seguir.
No es más valiente el más intrépido, sino el que más
arriesga. Y el mayor riesgo que se puede correr es el de quedarse totalmente
desprotegido. Puedo ser valiente, pero no me toques el dinero, ni el trabajo,
ni mi comodidad… ¿Dónde está la dificultad?
La verdadera pérdida, es perder lo valioso. Valiente es
también el que tiene valor, el que vale. Y sin entrar en términos cuantitativo,
fácilmente entendemos, que tiene algo importante. Es de valientes ser capaces de
renunciar a nuestro valor para quedarnos
expuestos y dispuestos. Este es el valiente vulnerable. Y ya van las dos
palabras emparejadas.
Renuncia a su valor y se hace vulnerable. No es una decisión
fácil, ni espontánea, ni irracional. Es una opción que nace de la experiencia
de haber descubierto que el verdadero valor, es no valer.
Así escrito puede parece un poco disparatado, pero si analizamos las razones
que hay detrás de esto, fácilmente podemos entender que radican en haber
descubierto donde está el autentico valor y único.
Mi valor, no es lo que yo diga de mí, o incluso, lo que dicen
otros. Soy valiosa porque he sido creada con un valor intrínseco y desconocido,
que solo puede ser descubierto cuando dejo que salga mi auténtica valía. Y ésta,
solo es posible, en la medida en que no tengo medida para dejar que la mentira
me lo impida. Nada de espejismos, ni engaños. Nada de apariencias, ni
sobrevaloraciones. Nada de egoísmo.
Para neutralizar su efecto, es indispensable dejar mi yo, lo
mío, el conmigo, el para mí… y salir. Y las armaduras son costosas, e ir
desprendiéndose de ellas, requiere un ejercicio de valor, que solo será
autentico si me muestro como soy, y no como yo misma u otros piensan que soy.
Esto necesita de mucha espeleología interior. De mucho buceo
en lo profundo de mi ser. Y adentrarse en esas cavidades, es descubrir mis partes
blandas, tiernas. Esas que ya no están recubiertas de creencias,
pensamientos o voluntades. Es llegar a encontrar la médula de todo valor: el
corazón.
No es un proceso inmediato, ni está exento de dificultades.
Tiene grandes retos que vencer, miedos que superar, comodidades que tumbar.
Aceptar exponer lo que me hace valiosa, es igual que decidirme
a exponer mi vulnerabilidad, y esto es de valientes. De verdaderos valientes en
vulnerabilidad.
martes, 29 de julio de 2014
La dura ternura
La dura ternura
No es una contradicción escribir esto, ni una equivocación.
No es fácil ser tierno. No es espontáneo, dejar que aflore nuestro lado más
vulnerable; fundamentalmente porque esta experiencia es dura. Es dura la
ternura.
La apertura que conlleva dejarse afectar por lo que nos
rodea, es una misión laboriosa y ardua. Nuestra tendencia es a ponernos una coraza
y protegernos. Dejarnos tocar, es arriesgado, pero también aPASIONante.
No quiero teclear bellas palabras, cargadas de razones efímeras.
Quisiera esta noche escribir solo lo que brota del corazón. Eso que mana imparable,
hasta el punto que los dedos no tienen velocidad suficiente para llevar ese
ritmo. Los latidos son intensos, porque las vivencias cautivan y provocan una
confrontación constante de emociones, que pelean sin sentido, porque todo es un
volcán que no deja de erupcionar .
Vivo experiencias que me seducen y me desbordan por la
sencillez, la sinceridad, la autenticidad de sus protagonistas. Encontrar
personas que te muestran que sus vidas son otras porque se han encontrado con
Alguien, no se asimila fácilmente. Por eso, y como siempre he hecho cuando los
sentimientos me pueden, quisiera dejar escapar algo, pero siempre con la
conciencia y el temor de no desvirtuar la belleza de una conversión.
Toda persona es sagrada, aún habiendo cometido delitos, estar
enganchado a la droga, robado, violado, asesinado, traficado… A pesar de todo,
nunca nadie puede perder su dignidad, la de ser hijo/a de Dios.
Y aquí está el quid de la cuestión: no siempre somos lo que
hacemos. Somos mucho más de lo que creemos ser, porque hay una parte en nosotros
que solo podrá hacer Dios, si le dejamos.
Y esto es lo que me tiene conmocionada. Me relaciono con una
persona que ha estado tremendamente enganchada a la droga, cometiendo delitos
por ello, y que ha sido capaz de renunciar a su dosis de metadona para venir a
catequesis. Otra, que su paso por la cárcel le ha ayudado a encontrarse con
el Señor y es otra persona. Otra que llevaba una vida muy desordenada y abocada
al desastre y que su estancia en prisión le ha ayudado a salvar su matrimonio. Otra
que te emociona cuando habla con profunda inocencia de sus hijos. Otra que ha
conocido el amor en prisión y se ha casado con él. Otra que ha podido retomar
su vocación periodística… y mucho más.
Y cada vez me siento más fascinada de cómo el Señor vive
entre rejas. Porque detrás de todas esas personas hay historias, vidas que
conmueven. Y yo lo único que hago es estar ahí. Contemplar a los pies del
Maestro como se van modelando las vidas con la cercanía, la escucha, la palabra
oportuna, la sonrisa, la confianza, la ilusión, la esperanza… como con lo más
sencillo se obra el milagro. La pedagogía de Dios es la ternura, la paciencia,
la constancia, el dolor y el perdón. Y todo se mezcla en un lienzo, que podría ser gris, triste, repelente; pero que es la mejor obra de arte
que haya podido contemplar hasta ahora. Dios sigue “recreándose” en sus
criaturas. Y vuelve a modelarlas. Y me siento privilegiada ante un Artista, que
solo sabe crear algo bueno.
Y las palabras se van agotando, se van diluyendo conforme me
adentro en las honduras del misterio de un Dios que en lo duro ha esculpido la
belleza de una criatura con el cincel de la paciencia y el martillo de la
ternura. Gracias Abba.
Derramando Ternura...a su manera
Cada una a su manera... María, a los pies de su amigo, lo escucha ensimismada; a su manera, derrama Ternura...
Marta, se afana por agasajar a su amigo; a su manera, derrama Ternura...
Marta y María, María y Marta, las Amigas de Jesús. Sí, Amigas con mayuscula. Por que los/las amigos/amigas, son aquellos que derraman Ternura "a su manera"; son los que hacen que te sientas a gusto cuando los tienes cerca; son los que se preocupan y se afanan por hacer que tu vida sea mejor; son aquellos que te escuchan con el corazón.
Gracias a todas las Martas y Marías Amigas; gracias a todas las Marías y Martas que se afanan por derramar Ternura y escuchar con el corazón.
lunes, 21 de julio de 2014
SEMBRANDO TERNURA...
Trigo, mostaza, levadura... lo que importa es sembrar Ternura y Amor en los corazones del mundo, en las personas que nos rodean: en el vecino del 5A; en la chica ciega que vende cupones en la esquina; en la mujer rumana que pide lismona a la puerta de la parroquia; en el compañero de trabajo y en la encargada;
sembrar...
"Salgan a buscar corazónes" es un libro que el entonces cardenal Bergoglio escribió a los catequistas de su diócesis...
"Salgan a buscar corazónes" Edit ccs.
El mes de Julio está para terminar, despues diremos que se nos pasó el verano y no...sembramos nada...
¡¡A sembrar Ternura!!!!
¡¡Feliz verano!!!
domingo, 13 de julio de 2014
Pinceternuras
PINCELADAS PARA PENSAR EN ELLA
Chavela Vargas
Endurecerse sin perder la ternura jamás.
Che Guevara
La ternura es la columna central que sostiene la vida.
José Víctor Martínez Gil
La ternura es el reposo de la pasión.
Petrus Jacobus Joubert
El amor sin ternura es puro afán de dominio y de auto afirmación hasta lo destructivo. La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada.
Fernando Savater
En el pecho materno absorbemos ternura para toda la vida.
José Narosky
Cosas quiero, como una gran ola de ternura deshaciéndome un ruido de caracol, un cardumen de peces en la boca, algo de eso frágil y desnudo, como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana, o simplemente una semilla, un árbol, un poco de hierba.
Gioconda Belli
Deja que, así, te exprese, cuando huyen las palabras, ay, expresión del tacto, única voz precisa, deja que, así, te exprese mi ternura.
Vicente Gaos
Haré que la ternura te llegue entre las olas y que el rocío del alba jamás te encuentre a solas, que la espuma te arrulle dormido entre mis brazos y ser como la espuma besándote los labios.
Rosana Rosana
Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad.
Elias Canetti
Creemos adivinar los sentimientos del otro, no podemos, por supuesto, nunca podremos. No tiene importancia. En realidad es la ternura la que me interesa. Ése es el don que me conmueve, que me sostiene, esta mañana, igual que todas las mañanas.
Raymond Carver
Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre.
Honoré de Balzac
Velas de amor en golfos de ternura vuela mi pobre corazón al viento y encuentra, en lo que alcanza, su tormento, y espera, en lo que no halla, su ventura.
Ramón De Campoamor
Cuando llega la muerte, la gran reconciliadora, jamás nos arrepentimos de nuestra ternura, sino de nuestra severidad.
Mary Ann Evans
¡Qué música del tacto las caricias contigo! ¡Qué acordes tan profundos! ¡Qué escalas de ternuras, de durezas, de goces!
Manuel Altolaguirre
Entre el espanto y la ternura la vida canta.
Silvio Rodríguez
No es necesario que haya amor en un libro para que nos encante, pero sí es necesario que haya mucha ternura.
Joseph Joubert
La vida es ternura. Por eso no la comprendemos ni la comprenderemos jamás. La piedra no comprende a la brisa Medimos las órbitas de los astros, y nos quedamos atónitos ante una flor.
Rafael Barrett
Pero cuando estaba a punto de gritar, el temor desapareció. Lo reemplazó una oleada de ternura, pena y un inesperado deseo.
Kate Morton
A cielo y tierra estremecen los espasmos de ternura.
Manuel González Prada
No me hace falta la luna ni tan siquiera la espuma, me bastan solamente dos o tres segundos de ternura.
Luis Eduardo Aute
La vida me ha recompensado con lo más precioso que existe. He conocido la ternura.
Miguel Mihura
Ahora que había descubierto lo que era la ternura, la ponía en todo lo que me gustaba.
José Mauro De Vasconcelos
La vida sin ternura no vale gran cosa.
José Mauro De Vasconcelos
Espacio para compartir experiencias sobre el don de la ternura como generadora de amor evangelizador para nuestro mundo.
jueves, 29 de mayo de 2014
La inocencia nos enternece
¿Habéis analizado alguna vez esta emoción que llamamos ternura?
¿Es alegre, es triste la ternura?
¿No parece más bien la ternura una semilla de sonrisa que da el fruto de una lágrima?
En el enternecimiento sentimos angustia precisamente por aquello mismo que nos causa placer. Así la inocencia nos encanta porque se compone de simplicidad, pureza, insuspicacia, nativa benevolencia, noble credulidad. Mas precisamente estas cualidades nos dan pena porque la persona dueña de ellas será víctima de los dobles, impuros, suspicaces, malévolos y escépticos que pueblan la sociedad. La inocencia no nos entusiasma, la inocencia no nos enoja, la inocencia nos enternece.
El dulce anhelo del amor que aguarda,
tal vez inquieto y con mortal recelo;
la fortuna bella que cruzó gallarda,
allá en la noche, entre el medroso velo.
La ansiada cita que en llegar se tarda
al impaciente y amoroso anhelo,
la mujer y la voz de su dulzura,
que inspira al alma celestial ternura;
a un tiempo mismo en rápida tormenta,
mi alma alborotaban de contino,
cual las olas que azota con violenta
cólera, impetuoso torbellino.
tal vez inquieto y con mortal recelo;
la fortuna bella que cruzó gallarda,
allá en la noche, entre el medroso velo.
La ansiada cita que en llegar se tarda
al impaciente y amoroso anhelo,
la mujer y la voz de su dulzura,
que inspira al alma celestial ternura;
a un tiempo mismo en rápida tormenta,
mi alma alborotaban de contino,
cual las olas que azota con violenta
cólera, impetuoso torbellino.
Ojos que vierten lágrimas que velan
su clara luz realzando su ternura,
mientras suspiros de sus labios vuelan
con fatiga que aumenta su hermosura;
y mientras caen los agitados rizos
que la sofocan a su ansiosa faz,
aumenta en su congoja sus hechizos
la blanca mano que a apartarlo va.
su clara luz realzando su ternura,
mientras suspiros de sus labios vuelan
con fatiga que aumenta su hermosura;
y mientras caen los agitados rizos
que la sofocan a su ansiosa faz,
aumenta en su congoja sus hechizos
la blanca mano que a apartarlo va.
José de Espronceda
Nunca os olvidaré; continuo empleo
seréis de mi ternura y mi memoria,
y aunque en vano, también de mi deseo
Nunca os olvidaré; continuo empleo
seréis de mi ternura y mi memoria,
y aunque en vano, también de mi deseo
Gaspar Melchor de Jovellanos
Espacio para compartir experiencias sobre el don de la ternura como generadora de amor evangelizador para nuestro mundo.
lunes, 21 de abril de 2014
Amor, ternura del Padre
HIMNO PASCUAL P. Rufino María Grández, ofmcap. |
Amor, ternura del Padre
Los cristianos tenemos la audacia de confesar que el amor de Dios al hombre es la indigencia de Dios. Si no, ¡cómo explicar la encarnación, que, cierto, siendo misterio divino, es inexplicable! Como si Dios para ser feliz, en suma, para ser él mismo..., tuviera necesidad de derrochar su ternura en el hombre. La encarnación termina en la cruz, cuando Dios se rompe a sí mismo, vacía su amor en el hombre.
Esto es lo que trata de decir la primera estrofa de este himno pascual, guía de las demás: Amor ternura del Padre / indigente de los hombres / en el árbol de la cruz / Dios hecho nuestro se rompe.
La resurrección de Jesús es el frasco roto que ha llenado la casa de perfume (cf. Jn 12,3). Y esta santa resurrección nos ha ungido de divinidad.
En virtud de la muerte de Cristo los amados de Dios (1Ts 1,4), se han convertido en amadores.
Jesús, pues, nos invita a participar de su Pascua. Nos abre su pecho, como lo abrió a los apóstoles (Jn 20,20). Y nos dice: ¡Venid, benditos de mi Padre! (Mt 25,34). Y el que nos dijo: "Mi Padre es vuestro Padre" (Jn 20,18), nos dice: mis dones son vuestros dones; todo lo mío es tuyo (Lc 15,31).
Amor, ternura del Padre, indigente de los hombres, en el árbol de la cruz Dios hecho nuestro se rompe. Y aquel quebrado perfume llenó la Iglesia y el orbe, y ungió de divinidad a los que eran pecadores. Venid, familia de santos, los amados, amadores: Jesús es Pascua florida, el fin de nuestros dolores. Jesús Viviente se acerca y en su pecho nos acoge: ¡venid, benditos del Padre, mis dones son vuestros dones! Vida de la vida humana y de Dios el sumo goce, santo Jesús Vencedor, ¡atrae a los corazones! ¡Jesús bienaventurado, paz y estandarte en el monte, brille tu Pascua por siempre, y a tus brazos nos arroje! Amén. |
Espacio para compartir experiencias sobre el don de la ternura como generadora de amor evangelizador para nuestro mundo.
sábado, 19 de abril de 2014
La ternura se derrama
La ternura nos hace entrar contacto con nuestra propia debilidad. Un lugar protegido y cuidado. La puerta que da acceso a este interior, es baja y humilde porque es la zona más delicada y confidencial de nuestro ser. Lo duro y lo fuerte la rompería. Es demasiado delicada, sensible, frágil, vulnerable. El acceso es restringido hasta el punto, que a veces a nosotros mismos nos cuesta alcanzarla. Cuanto no más a los demás. Y es justo ahí, donde el ser humano se hace más Ser y se llena de humanidad. En lo profundo, en lo escondido, en lo Misterioso, tocamos nuestra propia esencia. No es fruto de una conquista, sino de un don. No es obra nuestra, sino un regalo. No hemos tenido que esforzarnos para conseguirla porque es gratis.
Contemplar este espacio es conmoverse ante una grandeza que potencia nuestra pequeñez.Es más, los ojos para ver la ternura son los de la humildad. Lo esencial es invisible para nosotros. Es demasiado sublime y a la vez demasiado normal. Y en esta paradoja se vela el sentido de nuestra vida.
¿Qué tenemos que no nos haya sido dado? Somos seres totalmente dependientes y necesitados. Mendigos de los infinito. Balbuceantes de palabras que solo el corazón entiende, y en esa comprensión está nuestra felicidad. La ternura es la Palabra que todo lo entiende y por todos es comprendida. Se derrama en lo cotidiano de nuestra vida. Solo es necesaria una mirada de inocencia, de sencillez, de transparencia para que te atrape, te conquiste, te enamore.
Y cuando se experimenta la ternura solo se puede ser enternecidamente criatura humana.
sábado, 5 de abril de 2014
La Alegría y Ternura del Encuentro con Cristo
"La potencia y la santidad de Dios restablecen sentido y plenitud de vida y de felicidad, expresadas con términos pertenecientes a las raíces afectivas de todo ser humano, que despiertan emociones únicas de ternura y seguridad. Dios vibra con entrañas maternas y con emociones intensas que contagian".Toda una invitación del Papa Francisco para ti y para mi en el hoy de este momento.
martes, 4 de marzo de 2014
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