jueves, 8 de enero de 2015

Necesito un abrazo



Hace veinte años manejaba un taxi. Lo hacía en el turno nocturno. Mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros subían y me contaban su vida. Encontré personas cuyas vidas me asombraban. Me adulaban, me hacían reír y también me deprimían. Pero ninguna me conmovió tanto como la mujer que recogí una noche.



Respondí una llamada de un pequeño edificio en una tranquila parte de la ciudad, pensé que recogería personas saliendo de una fiesta, alguien que había tenido una pelea con su amante o un trabajador que tenía que llegar temprano a la fábrica. Cuando llegué a las 2:30 a.m., el edificio estaba oscuro excepto por una luz en la ventana del primer piso.

Muchos conductores sólo hacen sonar su "bocina" una o dos veces, esperan un momento y después se van. Aunque la situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. Sentí en mi corazón que este pasajero necesitaría ayuda, caminé hacia la puerta y al golpear una frágil voz respondió.

Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso, después de una larga pausa, la puerta se abrió. Una pequeña mujer de unos ochenta años se paró frente a mí. Ella llevaba puesto un vestido floreado y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años 40'. A su lado una pequeña maleta.

El departamento se veía como si nadie hubiera vivido durante años, los muebles estaban cubiertos con sábanas, no había relojes, ni cuadros en las paredes.


Ella repetía su agradecimiento por mi gentileza.
-"No es nada", le dije. "Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi madre fuera tratada".
-"Oh, estoy segura de que es un buen hijo", dijo ella. Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó: "¿Podría manejar a través del centro?"
-"Este camino no es el más corto", le respondí.
-"No importa", dijo ella "No tengo prisa, estoy camino al asilo".
La miré por el espejo retrovisor, por sus ojos rodaban algunas lágrimas...
"No tengo familia", dijo "y el doctor dice que no me queda mucho tiempo"
Sin pensarlo apagué el contador que marcaba el costo del viaje.
-"¿Qué ruta le gustaría seguir?", le pregunté.
Por las siguientes dos horas manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando eran recién casados. 





 Me pidió que nos detuviéramos frente a un negocio de muebles donde una vez hubo un salón de baile, al que ella iba a bailar cuando era adolescente. Algunas veces me pedía que pasara lentamente frente a un edificio en particular, o una esquina y miraba en la oscuridad sin decir nada.
Con el primer rayo de sol apareciendo en el horizonte, ella repentinamente dijo:
-"Estoy cansada, llegó el momento de irnos".

Manejé en silencio hacia la dirección que ella me había dado. Era una pequeña casa, dos asistentes vinieron hacia el taxi tan pronto llegamos. Eran muy amables y cuidaban cada uno de sus movimientos. 



Yo abrí la puerta y suavemente la sentaron en una silla de ruedas.
-¿Cuánto le debo? preguntó, buscando en su bolso.
-Nada, le dije.
-Es tu trabajo, debes cobrarme.
-Habrá otros pasajeros, le respondí.
Casi sin pensarlo, sentí un gran deseo de abrazarla. Ella me sostuvo con fuerza y dijo: Necesito un abrazo.


Apreté su mano y me despedí sintiendo que nunca más la vería. La puerta se cerró y fue como el sonido de una vida concluida. No recogí a ningún pasajero, manejé sin rumbo por el resto del día. No podía hablar, ¿Qué habría pasado si a la mujer la hubiese recogido un conductor malhumorado o alguien que estuviera impaciente por terminar su turno?, ¿Qué habría pasado si me hubiera rehusado a tomar la llamada o hubiera tocado la bocina una vez y me hubiera ido?

Los grandes momentos son los que nos atrapan desprevenidos, aquellos que para otros son sólo pequeños.

La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tu hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir...

"Conserva el recuerdo del perfume de la rosa... y fácilmente olvidarás que está marchita"

Tomado de:


Confeccionado por Franja





viernes, 2 de enero de 2015

El ángel de la ternura

Había una vez un ángel que fue invitado a una fiesta de fin de año de esas que no tienen más contenido que la copiosidad alimentaria y la brutalidad alcohólica.

En un principio pesó que ese no era un lugar apropiado para un ángel, pero se lo pensó mejor y como era el ANGEL DE LA TERNURA decidió aceptar la invitación.

Cuando llegó, la anfitriona de la fiesta le recibió cordialmente como a todos los demás invitados. Iba pasando la noche entre copa y copa, entre canapé y canapé hasta que el aburrimiento hizo estallar el pensamiento de nuestro ángel y se decidió a intervenir copiosamente.

Decidió convertirse en una sustancia dulce y morada que  incorporada a la copa de turno  despertaba la "hormona de la tiernina" que no está reconocida en los libros de medicina pero que es toda una revelación de Dios.

Aquella insípida fiesta empezó a transformarse en una acogedora reunión de seres entrañables que se tocaban, se abrazaban y se besaban con elegancia.

Lo frio de calentó, los oscuro se iluminó, lo insensible se sensibilizó, lo lejano se acercó, lo malo se convirtió en bondad, lo triste se alegró, lo encerrado se liberó, el miedo se convirtió en tranquilidad.
y así sucesivamente los contrarios se iban acercando unos a otros.

Nuestra anfitriona estaba muy ocupada preparando canapés y cocteles, pero al entrar de nuevo en el salón de su fiesta percibió un olor diferente y un color diferente en cada uno de sus invitados...

No salía de su asombro. Nuestro ángel invitado se hizo el encontradizo, porque sabía que brotaría la pregunta, pero no fue necesario formularla, ella le miró y descubrió que su presencia había sido providencial esa noche de 31 de diciembre de 2015.

¿Y tú? ¿ Te atreverá a invitar al ángel de la ternura en este año 2015?

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡¡LA ALEGRÍA DE LA BUENA NOTICIA!!

"Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús" (Lc1,26-38)



La Ternura de un Dios hecho hombre por Amor a los hombres, viene de la mano, del corazón, del sí de una Madre. ¡¡

¡¡Está es una Buena Noticia!!

¡¡Feliz Nacimiento de Jesús desde la Ternura!!

¡FELIZ Y TIERNA NOCHE!


¡FELIZ Y TIERNA NOCHE!


https://www.youtube.com/watch?v=z93JL-XdSiQ&feature=youtu.be

martes, 9 de diciembre de 2014

lunes, 8 de diciembre de 2014

Ella es la ternura en persona. Felicitación


Esta entrada se la dedicamos a nuestra tierna Inma
que tiene el honor de disfrutar del nombre sobre todo nombre de María


Sólo por un instante, 
déjalo estar.
Tan sólo un momento, 
respira y relájate.
Quédate ahí, en el silencio, 
en la quietud.

Sólo por un instante, 
ríndete a lo que es. 
Suelta el deseo de controlar, 
de tener razón.
Descansa en la confianza.
Sólo por un ratito, quédate en paz y 
MÍRALA A ELLA